Tratamiento de conducto con microscopio y anestesia moderna. Cuando la caries llega al nervio, la endodoncia conserva tu diente natural y elimina el dolor, sin necesidad de extraerlo.
Cuando la caries o un golpe llega al nervio del diente, aparece dolor e infección. La endodoncia retira ese tejido dañado, limpia los conductos y sella el diente para que puedas conservarlo en lugar de extraerlo.
Trabajamos con microscopio para ver cada conducto con precisión. Eso mejora el resultado y reduce las complicaciones. Tu diente natural casi siempre es mejor que cualquier reemplazo.
Dientes de un solo conducto, generalmente los de adelante. Procedimiento rápido y cómodo.
Muelas con varios conductos. Con microscopio aseguramos limpiar cada uno por completo.
¿Una endodoncia anterior falló? La revisamos y la corregimos para salvar el diente.
Radiografía y evaluación del diente afectado.
Anestesia local para que no sientas dolor en todo el procedimiento.
Retiramos el tejido infectado y limpiamos los conductos con microscopio.
Sellamos el diente y planeamos su corona de protección.
Con la anestesia actual, la endodoncia no debería doler. De hecho, suele aliviar el dolor que ya tenías por la infección. Trabajamos con técnicas que hacen el procedimiento cómodo.
Muchos casos se resuelven en una o dos citas. Depende del diente y de qué tan avanzada esté la infección; te lo decimos tras el diagnóstico.
En la mayoría de casos sí. Un diente con endodoncia se vuelve más frágil, y una corona lo protege para que dure muchos años. Te lo explicamos en el plan.
Casi siempre es mejor conservar tu diente natural. La extracción lleva luego a implantes o puentes, más costosos. Solo recomendamos extraer cuando el diente ya no es recuperable.
Agenda tu valoración. Evaluamos tu diente y te decimos si la endodoncia es la mejor opción para conservarlo.